viernes, 3 de julio de 2020

Bolsonaro pierde el apoyo de los líderes de la policía, pero las bases le juran lealtad

Aunque ya no haya unanimidad en uno de sus principales grupos de apoyo, las tropas dicen que siguen más las orientaciones del presidente brasileño que las de los gobernadores
Los interlocutores del presidente Jair Bolsonaro en el Palacio del Planalto suelen decir que no son las Fuerzas Armadas la real fortaleza de su Gobierno. Su verdadera base de apoyo, aseguran, son los 27 departamentos de la Policía Militar y el Cuerpo de Bomberos de los Estados brasileños. Dicen incluso que, si hubiera la necesidad —hipotética y remota— de que se produjera una intervención armada para que Bolsonaro se mantuviese en el poder, tendrá el apoyo de parte de los 450.000 policías, y no de los 345.000 militares del Ejército, la Aeronáutica y la Marina.

Tras ocupar casi 3.000 cargos de confianza y nueve ministerios, los representantes de las tres Fuerzas Armadas temen caer en el descrédito popular y empiezan a distanciarse políticamente del presidente. Los errores del Gobierno, que ya perdió 11 ministros – cambió dos veces el titular de Sanidad y va para su tercer cambio en Educación —, y ahora el acoso de la prensa por la detención de un aliado acusado de corrupción, han alterado el humor de los militares. En la base de los policiales, sin embargo, donde Bolsonaro siempre fue estrella, su apoyo aún es firme.

Cabe señalar que, en las últimas semanas, el diario El País ha entrevistado a representantes de siete asociaciones estatales de oficiales y suboficiales de la Policía Militar y los bomberos, a dos parlamentarios de la bancada armamentista —el senador Major Olímpio y el diputado federal Capitán Augusto— y al presidente de la Federación Nacional de Entidades de Oficiales Militares Estatales, el coronel Marlon Teza. Los tres últimos han descartado un eventual levantamiento contra los gobernadores y a favor de Bolsonaro. Los otros siete, sin embargo, que hablaron con la condición de que sus nombres no salieran publicados, no lo han hecho. Aunque todos coinciden en que el presidente ya no tiene el apoyo que tenía en 2018, cuando fue elegido con un fuerte discurso corporativista, muestran extrema lealtad.

"Si tuviera que salir a la calle para mantener a Bolsonaro en el poder, yo y la mayoría de mis colegas definitivamente saldríamos. Pero este apoyo ha ido disminuyendo mes a mes debido a las acciones del propio Gobierno", dijo el dirigente de una asociación de suboficiales de la región nordeste. El discurso es similar al de un colega suyo de una entidad de la región sur: "Dicen que formaríamos milicias para apoyar al presidente o dar un golpe de Estado, pero no es verdad. Solo queremos mantener el orden y asegurarnos de que termine su mandato", expresó otro. Entre los suboficiales de la policía, la aprobación a Bolsonaro es casi unánime, hasta el punto de que algunos juran lealtad al presidente, pero no a los gobernadores de los Estados a los que deben subordinación.

Este apoyo ya fue unánime, pero Bolsonaro ha perdido fuerza entre los líderes en las policías. "Puede ser que individualmente apoyen una intervención pro-Bolsonaro. La cúpula y la mayoría de los policías y bomberos piensan obedecer la legislación y respetar la democracia. No apoyan ciegamente al presidente", dijo el coronel Marlon.

Varios factores han llevado a una cierta desilusión en los cuarteles. Entre ellos, el acercamiento del presidente a los representantes políticos del denominado Centrão —un conjunto de partidos políticos sin una ideología específica que tienen como objetivo estar cerca del Ejecutivo para conseguir ventajas—, y el arresto de Fabrício Queiroz —exasesor del hijo mayor de Bolsonaro sospechoso de participar en un sistema de desvío de dinero en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. Por último, el veto al nombramiento de un coronel respetado por los líderes como secretario nacional de Seguridad Pública.

La detención de Queiroz y un posible acuerdo con la Fiscalía para reducir su condena a cambio de información también pueden causar bajas entre los partidarios de Bolsonaro. "¿Cómo puede un policía defender a alguien que está acusado de desviar dinero del gabinete de un diputado? Si todo esto se demuestra, el discurso anticorrupción se desmorona, junto con nuestra esperanza", dice un dirigente.

El presidente del frente parlamentario de Seguridad — la bancada armamentista—, el diputado Capitán Augusto, dice que no hay posibilidad de que el presidente dé un golpe de Estado, ya sea con el apoyo de las Fuerzas Armadas o de la Policía Militar y los bomberos. "Quienes digan que esto puede suceder es porque no conocen la lealtad de la policía a la Constitución. No creo que se produzca un levantamiento en ninguna circunstancia", afirmó.

Bolsonaro puede estar perdiendo apoyo, pero las encuestas demuestran que un cuarto de los brasileños sigue firme a su lado. Ni la salida de su exministro estrella Sergio Moro ni las denuncias contra Queiroz han deteriorado su imagen entre su grupo más fiel, al menos por ahora. Así lo demuestra una encuesta de Atlas Político. La aprobación a su Gobierno es de 25% (era 21% en abril), mientras mantiene un rechazo de 56%.

Para blindarse de la presión para que deje el poder antes de 2022, Bolsonaro se acercó al Centrão con docenas de cargos y un ministerio. También está dispuesto a dialogar con el Poder Legislativo, representado por los presidentes de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia, y el Senado, Davi Alcolumbre. Hace unas semanas, era común encontrarse con un presidente agresivo, que profería discursos duros contra varios frentes. Desde el arresto de Queiroz, sin embargo, su discurso está más comedido. De momento, ya no salen declaraciones polémicas de su boca. Todavía no está claro cuál será el resultado de este aparente cambio.

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