viernes, 26 de junio de 2020

La Unión Europea mantendrá el veto a los viajeros de la mayoría de terceros países

La lista prolongaría la prohibición a Estados Unidos, Rusia, México, Brasil, Argentina, Arabia Saudíta o Sudáfrica
Europa planea reabrir sus fronteras exteriores a partir del 1 de julio, pero de forma muy restringida y selectiva. La desescalada a efectos del transporte internacional de viajeros solo beneficiará a un reducido grupo de países, cuyo proceso de selección se espera rematar este mismo viernes o, como muy tarde, a principios de la semana que viene. Salvo cambios de última hora, la lista mantendrá el veto a los viajeros procedentes de numerosos países, incluidos algunos tan significativos como Estados Unidos, Rusia, México, Brasil, Argentina, Perú, Chile, Arabia Saudíta, Sudáfrica o Singapur. En cualquier caso, el veto no afectará a los ciudadanos europeos que regresen de los países considerados como poco seguros.

Las negociaciones sobre la lista de países seguros continúan este viernes, con Croacia, socio que ocupa la presidencia semestral de la UE, como encargado de presentar el proyecto. El acuerdo se anuncia complicado por las discrepancias sobre la aplicación de los criterios para hacer la selección y sobre la fiabilidad o no de los datos epidemiológicos de terceros países.

Pero fuentes comunitarias consideran esencial llegar a un listado común para evitar que cada socio reabra unilateralmente a terceros países que considere oportuno, una descoordinación que podría obligar a reintroducir los controles fronterizos internos y pondría en peligro la viabilidad de la zona Schengen.

La Unión Europea acordó el cierre de sus fronteras exteriores el pasado 16 de marzo, una decisión sin precedentes que buscó cortar la expansión de la covid-19 en plena explosión de contagios. El histórico blindaje fue aparentemente más fácil de pactar que una reapertura plagada de incógnitas sobre las consecuencias de permitir el tráfico internacional y de polémicas decisiones sobre los países a los que se permitirá el acceso.

La confección del listado, reconocen fuentes diplomáticas, es una negociación explosiva no solo por las diferencias entre los socios, sino también por su posible repercusión en el exterior. La UE quiere calibrar muy bien la decisión porque algunos países extracomunitarios podrían interpretar el veto como una afrenta diplomática. Fuentes de la negociación, sin embargo, ya adelantan que la nómina de los excluidos será tan larga que difícilmente los afectados podrán sentirse como castigados por una Unión que se mantendrá cerrada para la inmensa mayoría del planeta.

"Prudencia extrema", apunta una fuente del Consejo de la UE, pocas horas antes de que los representantes de los 27 Estados miembros reanuden el regateo sobre el listado. España figura entre los países que abogan por una selección muy restrictiva para evitar el riesgo de importar rebrotes desde zonas donde la epidemia parece aún descontrolada.

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