martes, 9 de junio de 2020

Hospitales de Madrid rechazaron a pacientes de residencias por su edad

Ancianos de residencias fueron descartados para dar preferencia a enfermos más jóvenes
Durante los días más críticos de la pandemia, residentes de geriátricos de Madrid sufrieron el portazo de sus hospitales de referencia solo por su edad avanzada, un criterio de descarte mucho más amplio que el de los protocolos oficiales de la Comunidad. Una directiva del grupo Vitalia Home, Paz Membibre, le contaba a este periódico el 24 de marzo que no tenían más remedio que aceptar las negativas del Severo Ochoa, el hospital de referencia de su geriátrico en el municipio de Leganés.

"A los mayores de 75 años no nos los cogen en hospitales, no se les permite derivar, no les cogen, con lo cual ni les hacen pruebas ni les valoran", decía Membibre, directora en la Comunidad de Madrid de este grupo nacional de residencias. Hacía esas declaraciones durante una visita de este periódico. Membribe es la máxima autoridad de Vitalia Home en la región de Madrid, donde la cadena tiene cinco geriátricos.

Según ella la justificación del hospital era que a partir de esa edad la intubación está contraindicada. Pero fuentes médicas le dicen a este periódico que personas mayores de esa edad son usualmente intubadas.

"Se hace y punto, procurando desintubar lo más pronto posible para que los músculos no se atrofien", dice el neumólogo Ferrán Morell, jefe del servicio de Neumología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona hasta 2014. "Imponer un límite de edad a los 75 años sería antiético y sancionsable", añade.

El testimonio de la directiva de Vitalia Home es acorde con los de familiares de residentes en Madrid que han denunciado que sus mayores fueron excluidos solo por su edad. Sus casos probarían que a la hora de la verdad los hospitales de Madrid rechazaron a los residentes con brocha gorda, según un criterio mucho más amplio que las recomendaciones de los cuestionados protocolos de triaje de la Consejería de Sanidad. Estos documentos recomendaban excluir a pacientes terminales y dependientes para evitar el colapso de los hospitales. Pero los descartes por edad avanzada habrían dejado fuera también a los residentes autónomos.

Estas prácticas han sido denunciadas por discriminatorias por alrededor de 200 familias en Madrid que han presentado una querella contra la Comunidad. Los defensores del triaje alegan que es una práctica necesaria en tiempos de catástrofe.

Alrededor de mediados de abril, cuando la presión en los hospitales disminuyó, los mayores de residencias volvieron a ser admitidos de modo generalizado. Desde el 8 de marzo hasta el viernes habían muerto 5.986 residentes con covid-19 o síntomas, según el conteo más reciente de la consejería de Políticas Sociales. Un 88% de esas muertes se produjo hasta el 17 de abril, durante el periodo en que los hospitales negaron ingresos de personas que provenían de residencias.

María Dolores Agenjo, de 87 años, fue rechazada por el hospital Rey Juan Carlos a pesar de que es plenamente autónoma, según su hija Lola Aguado. Agenjo vive en la residencia de mayores de la Comunidad de Madrid de Villaviciosa de Odón.

"Mi madre estuvo en la enfermería de la residencia un mes terrible con antibióticos y oxígeno todo el tiempo", narra la hija. "Yo querría lógicamente, que estuviera vigilada en un hospital, que es donde curan y no en una residencia que es donde cuidan. En la residencia jamás le hicieron una radiografía, ni análisis ni nada de pruebas médicas". Por fortuna, el 30 de abril, cuando se redujo la presión sobre los hospitales de la región de Madrid, pudieron atenderla en el hospital. Estaba muy deteriorada. Había sufrido una probable intoxicación con benzodiacepinas. "De repente resucitó y se puso buenísima", dice su hija. El 14 de mayo, su madre pudo celebrar su 88 cumpleaños en la residencia pero ella aún no ha podido verla debido a las restricciones de visitas. "Está vivita y coleando de puro milagro. Es la conclusión a la que hemos llegado todo el mundo", dice Aguado.

Otros residentes también sufrieron discriminación por su edad, según familiares que se han puesto en contacto con este periódico. Un ejemplo es el de Gonzalo Alcón, hijo de Vicenta Vallejo que escribió un correo el 9 de abril para denunciar que, según la subdirectora de la residencia Los Ángeles de Getafe, no tenían permitido derivar al hospital de referencia a ningún residente mayor de 80 años y con discapacidad cognitiva.

Algunos familiares que se han querellado contra la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, citan la edad como motivo de exclusión. Uno de ellos, que como el resto permanece anónimo en el documento compartido con la prensa, describe cómo el 3 de abril le llamó una doctora de la residencia Isabel La Católica de Madrid, para decirle que su madre de 91 años había enfermado y no era admitida por el hospital. Este hijo llamó al 112 y al teléfono un médico le indicó que por su edad y patología hay una "orden de no reanimación".

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