lunes, 4 de mayo de 2020

España inicia la fase 0 con las peluquerías como avanzadilla: "Los clientes estaban desesperados"

Algunos pequeños comercios reabren tras 50 días, pero la mayoría se mantienen cerrados
Cincuenta días con el pelo creciendo libremente y las canas campando a su aire han convertido la reapertura de las peluquerías en uno de los acontecimientos más esperados de este lunes, inicio de la fase 0 de la desescalada en casi toda España. Estos establecimientos, con una clientela fija expectante y cita previa pedida, han sido los más madrugadores y casi los únicos en subir la persiana, en el primer día en el que se permite desde la declaración del estado de alarma. "Había ganas de abrir, sobre todo por las clientas, que estaban desesperadas", dice Custodia, propietaria de la peluquería Carapinha, en el paseo de Maragall de Barcelona. Un recorrido por las calles de distintas ciudades permite confirmar que, aparte de estos locales, pocos más han abierto esta primera mañana. Ferreterías, librerías y alguna pequeña tienda de ropa han vuelto a la actividad, con dudas sobre la necesidad de cita previa o las medidas de seguridad.

El teléfono no para de sonar en la peluquería de Custodia. A las 8.55 ya había una clienta en la puerta. Las dos empleadas han llegado a las ocho para desinfectar el local, donde han instalado mamparas entre las sillas. Custodia, protegida con mascarilla y visera, lamenta que "el Gobierno no ha dado pautas claras y ha avisado con tres días de que hay que tener mascarillas". "¿A nosotras quien nos las da? En el transporte público sí, porque queda muy bien", añade.

Jonathan Romero y Paqui Palma, propietarios de la peluquería Kolosseum de Granada, preparan pasadas las nueve de la mañana todo para empezar a atender clientas a partir de las diez. La plantilla la forman los dos socios y cuatro trabajadores. Los propietarios se han acogido a las ayudas a los autónomos y los empleados a un ERTE. Jonathan conoce las medidas de precaución sanitaria que tiene que tomar, pero se queja de no haber recibido "ninguna indicación laboral. No sé si mis empleados, estando en un ERTE, pueden volver a trabajar hoy o no. Estoy esperando a que abra mi gestoría para que me diga qué tengo que hacer. De hecho, ni siquiera sé si es legal que yo abra la peluquería", relata. En cualquiera caso, tiene la agenda del día repleta de clientas.

María José tiene no solo este lunes, sino toda la semana ocupada con citas previas. "No me puedo quejar, pero también es verdad que ahora cuesta mucho más atender a los clientes uno a uno", dice esta peluquera en su local, Les tissores de Mapari, en Valencia. Ahora está cortando el pelo a Andrea después de estar casi parada 50 días. Durante el confinamiento, solo ha atendido a dos ancianos en su casa. "A domicilio es más complicado y a la gente no le gusta", explica. Su peluquería es una de las pocas que ha abierto en el barrio del Carmen de la ciudad.

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