sábado, 2 de mayo de 2020

Deportistas y mayores llenan las calles por primera vez tras 48 días confinados

Miles de personas salen a pasear, correr o andar en bicicleta en toda España. La afluencia en algunos puntos hace difícil mantener la distancia de seguridad
"Ya estaba loca por disfrutar de esto", dice Josefa de la Fe, que salió de su casa en San Sebastián de La Gomera a trotar a las 6.45. "Qué gustito, eh", añade aliviada esta doctora de 63 años. Como ella, miles de personas se han lanzado a disfrutar del aire libre y del deporte por primera vez después de 48 días. Paseantes, corredores, ciclistas, patinadores e incluso surfistas han aprovechado su primera franja horaria de esparcimiento, de seis a diez de la mañana, en localidades de toda España, acompañados por un soleado día primaveral. Como sucediera el pasado fin de semana con los primeros paseos con niños, en algunos puntos de algunas localidades la afluencia de gente ha hecho difícil mantener la distancia de seguridad. Después, de diez a doce, ha sido el primer turno de las personas mayores de 70 años y dependientes.

En el puerto de San Sebastián de La Gomera la gente vuelve a darse los buenos días. Evitando con esfuerzo la inercia de tocarse, se saludan con la cabeza: "¿Qué pasó mi niño?". Es lo que más echaba de menos Josefa. "Espero que no nos haga perder la cercanía que tenemos los gomeros". No lleva cascos ni teléfono, ni guantes ni mascarilla, pero mantiene la distancia. El sol se va acomodando en las montañas y la playa de arena negra aguarda precintada con una cinta de la Policía Local que recuerda que aún no está permitido bañarse.

En Madrid también se han cogido con ganas las primeras medidas de alivio. Lo que en la primera hora era un tímido goteo de ciclistas, corredores y paseantes, ha ido creciendo a lo largo de la mañana. A las ocho, las calles del barrio de Palos de la Frontera y el Pasillo Verde ya presentaban un nutrido grupo de personas. María Villalba, de 36 años, y su sobrina Genevieve, de 14, están "de subidón" por el paseo matutino, que aprovechan para comprar un regalo por el día de la madre. "Es una alegría salir, ver gente. Ya lo necesitábamos. En casa hemos intentado hacer deporte, pero no es lo mismo. Mi madre nos decía que aprovechásemos, que después vendrá Pedro con las rebajas, pero yo le digo que no, que esto va a mejor".

Lucía Guisado, de 33 años, dio a luz diez días antes del estado de alarma. Ha salido esta mañana a trotar media hora por el barrio de Palos de la Frontera en Madrid. "Ha costado mucho porque llevaba mucho tiempo parada, pero vamos poco a poco. He bajado a Madrid Río, pero está cerrado y por aquella acera era imposible mantener la distancia de seguridad, había mucha gente". Los puentes sobre este gran parque en los márgenes del Manzanares se han convertido en puntos muy concurridos. "¡Ahora parece que todo el mundo hace deporte!", comentaba una patrulla de la policía local haciéndose paso en uno de ellos, pasadas las nueve de la mañana.

En Barcelona, la carretera de les Aigües, uno de los recorridos más populares para los deportistas de la ciudad, está repleta de ciclistas. Según uno de los agentes de la Guardia Urbana que controla los accesos, "esto ha sido un no parar. No llevamos el recuento, pero ahora quizás ya hay unas 3.000 personas". Casi nadie lleva mascarilla. Un vecino de la zona admite que "nunca había visto una aglomeración como esta. Y va a venir mucha más gente. Es muy fuerte". La Guardia Urbana contempla cortar los accesos si aumenta la afluencia, admite el mismo agente.

También se han visto aglomeraciones en Sevilla. "He salido a andar y las dos orillas del Guadalquivir están a tope. Es difícil mantener una distancia de dos metros con corredores jadeantes y el paseo lleno de periodistas y fotógrafos", comenta Raissa Rouse, abogada estadounidense que reside en la capital andaluza, y que estaba contando los minutos para salir un rato al aire libre.

En Valencia, Yolanda y Sandre, madre e hija, vuelven del Jardín del Turia. Las calles del centro de la ciudad que dan acceso al antiguo cauce del río están esta mañana llenas de la vida anterior de la pandemia, con la diferencia de que la inmensa mayoría viste hoy ropa deportiva. "Nos hemos dado un aire y nos ha venido muy bien, pero no hemos paseado mucho porque había bastante gente y hemos preferido volvernos", expresa la madre. Sí que han corrido Marina y Ana, después de 48 días. "Ha estado muy bien, y la gente ha respetado bastante la distancia, bueno, no todos", dice Ana, tras subir la rampa del antiguo cauce del río. "Ha pasado lo que el otro día con los niños, que la gente tiene muchas ganas y ha bajado mucho al río y no se respetan siempre las distancias, pero tampoco ha habido incidentes destacables", señala un policía local apostado en el Jardín del Turia. 

Los paseos marítimos o incluso las playas, en las localidades en las que estaba permitido, han sido de los puntos más concurridos en la costa. En la playa de la Concha, en San Sebastián, en Neguri (Getxo, Bizkaia), o en Palma de Mallorca, se han llenado de gente caminando o corriendo, mientras que los ciclistas han aprovechado sus horas para rodar por las carreteras de la isla. En Cádiz, la playa de Santa María del Mar ha recuperado este sábado la clásica estampa de los surfistas cogiendo olas. El Ayuntamiento permitió el pasado jueves la práctica de surf en sus playas, aunque el baño continúa prohibido para el resto.

"Darse un margullo (una inmersión)" es justo lo que más desean los jóvenes Cristian Cabello, Brian Morales y Aduanich Fernández, en San Sebastián de La Gomera. Salieron pronto a la calle, pero no por madrugar, sino porque les cuesta dormir. "Esto del encierro nos ha trastocado el sueño a todos", explica el primero, de 20 años. Es animador en un hotel que no abrirá el lunes, a pesar del permiso. "Y de aquí a que me llamen... Puff". Morales tampoco volverá al trabajo en un restaurante de la capital. Sin turistas, lamentan, "poca cosa". Por ahora les vale con juntarse para salir a pasear. "Sí, sabemos que no podemos ir juntos pero vamos muy separados", justifica el chico, de 18 años. Mientras, ciclistas, parejas de la mano y mayores que van sin prisa agarrados al bastón salen esta mañana. Despierta el paseo marítimo con las ganas de normalidad embutidas en mallas de ejercicio y deportivas.

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