martes, 14 de abril de 2020

Las familias y los expertos en educación piden abrir los colegios en verano

40 organizaciones y ex dirigentes políticos instan a la ministra y a las comunidades a hacer "esfuerzos" para que los alumnos no se descuelguen del sistema y apoyo para la conciliación de las familias
Se cumple un mes desde que cerraron los centros educativos y hay más incertidumbres que certezas. Los profesores todavía no han recibido una hoja de ruta sobre cómo evaluar a sus alumnos en un momento en el que aún no está claro si España optará por el aprobado general, como han hecho otros países europeos como Italia, o no. Ahora, organizaciones educativas y expertos lanzan una nueva petición: que se abran los colegios durante el verano (si las condiciones sanitarias lo permiten) para que los alumnos que lo necesiten puedan reforzar contenidos curriculares, acceder a actividades deportivas y a un menú diario.

"Muchas familias no tienen los dispositivos digitales necesarios ni las habilidades o el nivel cultural para acompañar a sus hijos en un aprendizaje autónomo; nos estamos jugando que muchos chavales se descuelguen del sistema", explica Álvaro Ferrer, investigador de la ONG Save the Children, la impulsora de la carta remitida a la ministra del ramo, Isabel Celaá, y a los consejeros autonómicos, y firmada por 12 organizaciones educativas (entre ellas, la confederación de asociaciones de familiares de alumnos Ceapa) y por más de 30 expertos ligados a la Universidad y ex altos cargos en Educación (tanto del PSOE, como el ex secretario de Estado Álvaro Marchesi, como del PP), entre otros. La misiva —que contempla otras cuatro medidas— persigue que los dirigentes políticos, que se reúnen este miércoles para decidir cómo cerrar el curso ante la pandemia del coronavirus, aprueben medidas que frenen la brecha entre los alumnos más aventajados y los más desfavorecidos. "Somos conscientes del problema de climatización de los centros en verano y por eso no especificamos cómo debe aplicarse la medida; se tendrán que estudiar distintos escenarios tanto dentro como fuera de las aulas en función de los picos de temperatura", añade Ferrer.

Desde que se decretó el estado de alarma, 8,2 millones de estudiantes de enseñanzas regladas no universitarias siguen el curso desde casa. A la brecha digital (el 10% de esos hogares no tiene acceso a Internet), se suma la situación de estrés que viven las familias por la pérdida de empleos y el confinamiento en espacios, muchas veces, reducidos. "No se trata solo de dar apoyo curricular, sino psicológico y de conciliación para las familias, que están viviendo situaciones muy duras", apunta Lucas Gortázar, investigador del Banco Mundial y firmante de la carta.

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