miércoles, 8 de abril de 2020

La UE vuelve a fracasar en su intento de dar una respuesta europea a la crisis

El Eurogrupo se reunirá de nuevo mañana tras 16 horas de negociaciones para movilizar más de medio billón de euros
Los ministros de Finanzas de la UE han fracasado de nuevo en su cuarto intento para dar una respuesta conjunta, al menos a corto plazo, a la crisis social y económica que ha generado la pandemia de Covid-19 en Europa. Tras 16 horas de negociaciones, los titulares de Finanzas de los Veintisiete han constatado en la mañana de este miércoles que no era posible levantar el bloqueo que mantenían sobre el acuerdo Italia y los Países Bajos. El Eurogrupo decidió volver a darse cita mañana jueves para tratar de desbloquear un paquete de préstamos que suman casi medio billón euros.

La pandemia ha asestado un golpe tremendo a la economía europea, que Bruselas da por hecho que se traducirá en la peor caída de la actividad de los últimos tres cuartos de siglo. Los ministros de Finanzas tenían esta madrugada una doble tarea: trazar una línea de defensa europea inmediata y preparar la salida de la crisis para favorecer un rebote. No hicieron ni una cosa ni la otra. Las líneas rojas trazadas por Roma y La Haya hicieron que sus posiciones fueran irreconciliables. Tras 16 horas de negociación, los ministros decidieron retomar su agenda nacional y volver a verse el jueves.

El paquete que llegaba a la mesa de los ministros estaba bendecido por Berlín y París. Se trataba de tender una red de seguridad para las finanzas públicas (240.000 millones de euros), empresas (200.000 millones) y trabajadores (100.000 millones) a corto plazo. En todos los puntos los países mostraron discrepancias. Sin embargo, el meollo estaba en el fondo europeo de rescate (Mede), que está llamado a actuar como cortafuegos en caso de que esta crisis acabe extendiéndose hasta la deuda soberana.

Italia ya había mostrado antes de la reunión sus reticencias a acudir al fondo de rescate. El núcleo de las diferencias está, sin embargo, en las condiciones que deben aplicarse a los países que accedan a las líneas de crédito que se habiliten para hacer frente a la pandemia. Los Países Bajos insistían en que los préstamos tengan dos fases: en la primera, se desembolsaría el dinero sin condiciones; y en la segunda, se fijarían criterios de estabilidad financiera y un sistema de vigilancia. Pero ni Italia ni España están dispuestas a que el precio de acogerse a esos préstamos sea un programa como el de un rescate. Es decir, reformas y recortes presupuestarios.

Francia y Alemania, al finalizar la reunión, han hecho un llamamiento a ambos países, sin nombrarlos, a que muevan esas líneas rojas para avanzar para pasar a la siguiente carpeta. En la madrugada del miércoles de lo que se trataba era de un acuerdo para atender la urgencia, de modo que ese debate puede quedar viejo cuando los países empiecen a levantar el confinamiento y se topen con las dificultades para hacer que sus economías recobren el pulso. A un grupo de países liderado por Francia y España les interesa, sobre todo, el día después de la crisis, cuando creen que Europa deberá desplegar esa suerte de plan Marshall que en esta ocasión deberá ser sufragado por Europa, sin padrinos externos.

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