martes, 28 de abril de 2020

Francia: desde el 11 de mayo podrán reabrir comercios, pero no bares o restaurantes

Los desplazamientos quedan limitados a un máximo de cien kilómetros y se prohíben todos los eventos culturales y deportivos de más de 5.000 personas hasta septiembre
¿Qué podrán hacer los franceses a partir del 11 de mayo, día fijado para la desescalada tras casi dos meses de confinamiento por el coronavirus? Según el plan de desescalada presentado este martes por el primer ministro, Édouard Philippe, los comercios tienen luz verde para reabrir, pero no los bares, restaurantes, ni cines o teatros. También podrán empezar a acudir a clase, de forma voluntaria, los alumnos de primaria y los pequeños que van a guarderías, no así los estudiantes de secundaria. Bibliotecas o pequeños museos reabrirán sus puertas, pero no los grandes museos ni las salas de conciertos, de igual forma que no habrá ceremonias religiosas antes del 2 de junio, ni estará permitida antes de septiembre ninguna manifestación deportiva o cultural que reúna más de 5.000 personas. Adiós a la temporada deportiva, especialmente de fútbol. ¿Vacaciones o escapadas? No a más de cien kilómetros de distancia. ¿Pero salir a la calle? Sí, aunque con las máximas precauciones, incluso con el uso obligatorio de mascarilla en lugares como el transporte público. Hasta las reuniones privadas estarán restringidas a un máximo de 10 personas.

"Es un régimen de libertad en el que debemos fijar excepciones. Son reglas estrictas, pero espero contar con el civismo de los ciudadanos, porque nos va la salud de todos en ello", expresó Philippe ante la Asamblea Nacional, que celebró una votación no vinculante de los planes tras su presentación.

Desde que el presidente francés, Emmanuel Macron, fijó el 11 de mayo como el fin del confinamiento nacional, se esperaban los detalles de la desescalada que, según ha precisado ahora el primer ministro, será muy progresiva, lenta y con posibilidad de dar marcha atrás si la epidemia vuelve a extenderse o la gente no respeta las consignas. Y estas son muchas y afectarán profundamente y durante un tiempo imposible de definir la vida de los 67 millones de ciudadanos franceses.

Philippe estableció tres principios y una estrategia para la desescalada, una época que, subrayó, es "tan esperada como temida" por los ciudadanos. Se trata, explicó, de aprender a "vivir con el virus, actuar progresivamente y adaptar localmente" las medidas que se establezcan. La desescalada estará marcada por tres claves: "proteger, testar y aislar" a los enfermos de covid-19.

Para ello, el jefe de Gobierno prometió que, para el 11 de mayo, Francia podrá realizar hasta 700.000 tests virológicos por semana. Además, se rastrearán los contactos de las personas que den positivo, de forma personalizada al menos hasta que se disponga de una tecnología adaptada. La aplicación que se está preparando, StopCovid, y que ha suscitado numerosas dudas por su posible invasión de la privacidad, será debatida en otro momento de forma específica, anunció Philippe tras las protestas por los planes iniciales de incluir este tema en la votación conjunta del plan.

Aunque hasta ahora el Gobierno francés se había mostrado reticente a hacer obligatorio el uso mascarillas, Philippe reconoció este martes que "será preferible en numerosas circunstancias" utilizarlas —especialmente en el transporte público, donde será obligatorio— y aseguró que "habrá suficientes mascarillas" el 11 de mayo.

Los comerciantes que reabran a partir de esa fecha también podrán exigir a los clientes que la porten, además de establecer aforos limitados. Todos los comercios generalistas tienen permiso para reanudar su actividad, pero en cuanto a bares, cafés y restaurantes, la decisión será tomada "a finales de mayo para ver si pueden abrir después del 2 de junio". De igual forma, el 11 de mayo los ciudadanos podrán acudir a espacios culturales restringidos como "mediatecas, bibliotecas o pequeños museos". Sin embargo, los grandes como el Louvre, los cines, teatros o salas de conciertos "no podrán reabrir", subrayó Philippe sin concretar fecha.

¿Qué se podrá hacer entonces? Se podrá salir a la calle sin necesidad de una declaración jurada como durante el confinamiento y los desplazamientos estarán limitados a un máximo de cien kilómetros "salvo motivo imperioso, familiar o profesional". Tampoco se podrán celebrar reuniones privadas o públicas de más de diez personas. El deporte seguirá siendo individual y no en cualquier lugar: los parques y jardines solo abrirán donde el virus "no circule de forma activa". En cuanto a las playas, seguirán cerradas al menos hasta el 1 de junio.

Además, la vuelta al colegio será muy escalada. El 11 de mayo solo podrán acudir, de forma "voluntaria", los niños que van a guarderías —aunque solo un máximo de 10 niños por clase— y los alumnos de primaria. En el caso de secundaria, la vuelta se hará en una segunda fase a partir del 18 de mayo y solo los primeros cursos exclusivamente en aquellos departamentos donde la circulación del virus es "muy débil", con un máximo de 15 alumnos por clase. En cuanto a los estudiantes de lycée, el segundo ciclo (15-17 años), la decisión sobre su reapertura se tomará "a finales de mayo" para una fecha progresiva en junio.

El plan esbozado por Philippe, que anunció además que la semana que viene se presentará a votación el proyecto de ley que extienda por otros dos meses, hasta el 23 de julio, el estado de urgencia sanitaria, está marcado por la cautela y revela una vuelta a la normalidad muy lenta. Esta no incluirá eventos masivos como conciertos, festivales o partidos. "La temporada 2019-2020 de deporte profesional, especialmente la de fútbol, no podrá retomarse", zanjó Philippe.

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