jueves, 23 de abril de 2020

El cóctel de fármacos de Trump no pasa la prueba de los científicos

Expertos en EE UU fallan contra la mezcla de cloroquina y azitromicina en pacientes del coronavirus
Los riesgos de tratar con una mezcla de hidrocloroquina y azitromicina, un antibiótico, a enfermos de la Covid-19 superan los potenciales beneficios, ha concluido un grupo de expertos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (Niaid) de Estados Unidos.

Lo que debería ser una noticia relevante pero perteneciente al terreno médico se ha convertido en un asunto político dado el empeño con el que el presidente Donald Trump ha promocionado activamente este cóctel de fármacos como una fórmula revolucionaria para curar la enfermedad. Una congresista demócrata de Ohio, Tavia Galonski, había amenazado con denunciarlo en La Haya por "crímenes contra la humanidad" por promover un tratamiento sin aval médico cuyo uso ha provocado también un intenso debate en Francia.

La administración combinada de estos dos productos no demostró beneficios claros contra el virus y se ha asociado, en cambio, con un aumento de los riesgos de sufrir una parada cardiaca, de acuerdo con los especialistas convocados por el Niaid, dirigido por el prestigioso doctor Anthony Fauci, que no recomiendan su uso en estos pacientes. En cuanto a la administración de hidrocloroquina o cloroquina por separado (ambos productos, muy baratos, se usan desde hace décadas para tratar la malaria o enfermedades autoinmunes como el lupus), su conclusión es que carecen de datos clínicos suficientes para pronunciarse a favor o en contra.

Otro estudio publicado ayer por el Departamento de Veteranos es más conclusivo y apunta a que los pacientes que toman estos medicamentos antimalaria tienen más riesgo de morir que el resto. El 28% de los 97 pacientes tratados con hidrocloroquina, además del tratamiento básico, falleció, cuando la tasa de mortalidad entre 158 que no lo tomaron fue del 11%. Cuando esta sustancia se administró combinada con azitromicina, como se hizo con 113 pacientes, el 22% murió, de acuerdo con este estudio, que aún no ha sido publicado en ninguna revista médica y se basa no en una prueba clínica sino en el estudio de los expedientes de 368 pacientes de la Covid-19 tratados en sus centros.

Las conclusiones de los especialistas estadounidenses no pueden ser más distintas de las alentadoras promesas de eficacia del presidente Trump y la cadena Fox News, desde donde se ha acusado a los demócratas de restringir su uso por razones políticas. "La hidrocloroquina y la azitromicina, juntos, tienen una auténtica oportunidad de ser uno de los mayores hitos de la historia de la medicina", proclamó Trump el 21 de marzo. "Lo va a cambiar todo", "será algo hermoso, un regalo del cielo", "la gente no se va a morir por eso", aseguró después, argumentando que ambos medicamentos ya están autorizados. "No soy médico, pero tengo sentido común", alegó. "¿Qué puedes perder?", insistió. 

El doctor Rick Bright afirmó ayer haber sido cesado de su puesto en el grupo encargado de desarrollar una vacuna contra el coronavirus por reclamar que se atendiera a las razones de la ciencia, no de la política. "Creo que mi traslado [de director del grupo de investigación biomédica a una posición inferior] fue una respuesta a mi insistencia en que el gobierno invirtiera los miles de millones de dólares destinados por el Congreso para la pandemia de la Covid-19 en soluciones seguras y avaladas por la ciencia, no en medicinas, vacunas y otras tecnologías sin reconocimiento científico", asegura Bright en una declaración escrita a los medios. La administración Trump, añade, estaba promocionando la combinación de hidrocloroquina y azitromicina como si fuera una panacea cuando carece de aval científico. El presidente norteamericano dijo ayer que no lo conocía y no sabía nada de su cese.

La hidrocloroquina se está administrando a pacientes de la Covid-19 en todo el mundo de forma compasiva, cuando no responden a otros tratamientos. En la cadena Fox News llegaron a evocar el milagro de Lázaro para ilustrar sus potenciales beneficios, aunque los médicos afirman que no pueden saber si los enfermos que la han tomado y se recuperan lo habrían hecho igualmente sin recibir ese fármaco, además de antivirales. 

"Al principio lo usábamos en casi todo el mundo", declaró a Reuters el doctor Jeremy Falk, del centro médico Cedars-Sinai de Los Ángeles pero a la vista de las dudas surgidas en las últimas semanas "ahora es mucho menos habitual". También la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, ligada al Ministerio de Sanidad, alertó de que la cloroquina o hidroxicloroquina pueden ocasionar trastornos del ritmo cardiaco en determinados pacientes y pidió extremar la precaución. El riesgo aumenta cuando se administra con azitromicina, coinciden en destacar los especialistas españoles.

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