jueves, 9 de abril de 2020

China intenta sin éxito cerrar los mercados de animales vivos

Sigue la recogida de muestras en el zoco de Wuhan en busca del origen del virus
Tras once semanas de confinamiento, Wuhan ultima su puesta de largo para reabrirse al mundo este miércoles. ¿Toda la ciudad? No. Cerca de la estación de tren de Hankou, al final de la avenida Xinhua, el mercado de Huanan, donde se sospecha que surgió el coronavirus, dormita acantonado tras una valla protectora azul. A sus naves comerciales, guardadas por persianas metálicas que a su vez vigilan agentes de la ley, tan sólo se permite entrar a los operarios protegidos con aparatosos monos blancos. Su misión, seguir con las tareas de desinfección y la recogida de muestras en busca del supuesto origen de la Covid-19, que ya ha dejado 75.000 muertos y más de un millón de infectados en todo el mundo.

Cuando estaba operativo, este zoco cumplía a la perfección con el dicho popular: "En China se come todo lo que vuela menos los aviones, todo lo que nada menos los barcos y todo lo que tenga patas menos las mesas". Además de verduras, pescado o marisco fresco, en el ala oeste del complejo había a la venta, vivos o a trozos, cocodrilos pequeños, puercoespines, perros, ratas de bambú, crías de lobo, avestruces, patos, civetas, marmotas, conejos, serpientes o pavos reales. Un zoológico gastronómico que tuvo que echar el cierre el 1 de enero después de que varios de sus comerciantes y clientes comenzaran a mostrar síntomas de una nueva y extraña neumonía.

Conservacionistas y expertos en la salud llevan años alertando contra el comercio de vida silvestre en los mercados chinos y de otras regiones asiáticas, tanto por su impacto en la biodiversidad como por ser un foco potencial de propagación de enfermedades. No es extraño encontrarse en estos espacios animales enjaulados en pésimas condiciones higiénicas, sin posibilidad de identificar su procedencia y donde se mezclan las secreciones de los vivos con la sangre y los desechos de los muertos: el caldo de cultivo ideal para que surjan virus desconocidos.

Tan sólo en los últimos días, organizaciones como WWF, Igualdad Animal, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre o la secretaría ejecutiva de la Convención de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas han vuelto a pedir que se acabe con el consumo de estos animales y se clausuren todos los mercados como el de Wuhan. "Me sorprende que cuando tenemos tantas enfermedades que emanan de ese interfaz inusual entre humanos y animales no los cierren", dijo al canal estadounidense Fox News el doctor Anthony Fauci, principal asesor de Donald Trump en lo relativo al coronavirus.

Cuando la epidemia de coronavirus se desató en enero, el Gobierno chino anunció una prohibición temporal sobre el transporte y el comercio de especies salvajes –vivas o muertas– en mercados, supermercados, restaurantes o en internet. Un mes después, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (el Legislativo) se comprometió a prohibir totalmente el comercio ilegal y el consumo de animales salvajes, "incluidos los que se crían o reproducen en cautiverio". Asimismo, estipuló que el uso de animales salvajes para fines no comestibles –incluidas la investigación científica, el uso médico o su exhibición– quedarán sujetos a un estricto procedimiento de revisión e inspección.

Aunque los conservacionistas acogieron con simpatía esta decisión, se muestran cautos. Por un lado, dicen, las granjas abiertas con licencia podrían usarse para dar cobertura a los comerciantes que se dedican al tráfico ilegal de especies exóticas y raras. Por otro, está el factor cultural de este consumo, muy arraigado en algunos lugares, y los intereses de criadores y comerciantes para que el negocio no termine.

Además, frente a los que persiguen su abolición hay voces que afirman que el problema no radica tanto en cambiar los hábitos alimentarios como los higiénicos en granjas y mercados. Aseguran que una prohibición total corre el riesgo de hacer florecer un mercado negro mucho más difícil de controlar. "La existencia de mercados como el de Huanan está impulsada por una demanda real de los consumidores. Mientras esta siga existiendo, si no se cubre aquí lo harán en otro lugar", advirtió a la agencia Bloomberg Liu Yuanfei, cliente de la lonja ahora clausurada y sin visos de ver la luz próximamente.

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