miércoles, 10 de julio de 2019

El primer año en prisión del Pity Álvarez: con 20 kilos más y con visitas de las mismas personas que no dejan de verlo

Son su mamá, su ex, su hija de 6 años, su novia, un cura rockero y el abogado que lo entregó. El juicio comenzará en septiembre u octubre
"Gato" fue la última palabra en vida de Cristian Maximiliano Díaz. Y su última imagen fue el rostro de Cristian Gabriel Álvarez Congiú, 10 años mayor. Era "Pity", una celebridad del rock nacional, al que provocó y desafió en medio de una discusión de madrugada que duró 20 minutos: "Si vas a tirar, tirá, gato".

El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados aceptó sin mayor esfuerzo el reto del "Gringo" en el playón de acceso a la torre 12 "B" del barrio Samoré, en Villa Lugano. Sacó la pistola del bolsillo derecho de su campera y el primer balazo fue a corta distancia, en la cara. Cuando la víctima cayó al piso, le llovieron cuatro disparos más, tres de los cuales le impactaron, todos en la cabeza.

"¿Qué hiciste, qué hiciste?", le reprochó espantada a "Pity" su novia, Agustina Inbernoz. Ella y un amigo de Díaz, Ulises S, fueron testigos del crimen, ocurrido a la 1.30 del jueves 12 de julio de 2018. Testigos de un caso que conmovió al país, del final de una vida, del final de la carrera de un carismático artista.

Después de otra noche precedida por los excesos en el consumo de drogas (pasta base, morfina, Clonazepam y un cactus alucinógeno conocido como "San Pedro"), "Pity" no tenía pensado entregarse enseguida. Se subió a su Volkswagen Polo -modelo 2001- junto con Agustina.

A los pocos metros, frente a la parada del colectivo de la línea 36, en la colectora de autopista Dellepiane y Escalada, le pidió a ella que descartara la pistola calibre .25 milímetros, marca Lorcin, en una alcantarilla. No estaba registrada ni tenía permiso para portarla.

Luego manejó 15 kilómetros hasta la avenida Rivadavia al 14700, en Ramos Mejía (La Matanza), al boliche Pinar de Rocha. Estuvo en el VIP de la disco y vio el show del cuartetero Ulises Bueno, hermano del inolvidable "Potro". Hasta se sacó una foto con el staff del cordobés, enfundado en una llamativa campera multicolor.

En el trayecto se había desprendido de la campera que llevaba puesta al momento del homicidio y de un celular que había comprado un par de días antes.

El músico dejó estacionado el coche a 150 metros, adonde lo encontraría la Policía horas más tarde. Él se fue a lo de su novia, en William Morris (Hurlingham). Su padrastro lo convenció de entregarse en una comisaría. Ya se había subido al coche de "Pochi", pero se arrepintió y se bajó. No se sabe dónde pasó la noche. "En la casa de unos amigos", diría más tarde, antes de que lo esposaran.

Lo que sí se sabe es que se contactó con Sebastián Queijeiro, con el que había entablado un vínculo personal. "El abogado del rock", como se promocionaba por entonces este hombre de 33 años, lo llevaría en auto, al filo de las 7 de la mañana del viernes 13, hasta la comisaría 52°, en Lugano, cuando se estaban por cumplir 30 horas del crimen.

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