sábado, 10 de febrero de 2018

Estudian los fantasmales duendes y elfos que se producen sobre las nubes

Espectros, elfos, duendes y chorros azules son algunos de los sugerentes nombres que reciben destellos de forma y color distintos, fenómenos de muy poca duración que ocurren a grandes altitudes en la atmósfera, por encima de las tormentas, desconocidos hasta hace unas décadas. Las observaciones que hizo recientemente el astronauta danés Andreas Mogensen desde su puesto de observación privilegiado en la Estación Espacial Internacional están permitiendo conocerlos mejor.
Las imágenes fueron tomadas en 2015 desde 400 kilómetros de altura con un nuevo sistema fotográfico que se centra en la electrización de los relámpagos y rayos en las tormentas y forman parte del proyecto Thor de investigación. Los resultados de su análisis se están presentando en distintos foros científicos, el último el congreso de la Unión Geofísica Americana (AGU) en diciembre pasado. “Queríamos saber lo que pasa encima de las tormentas”, ha dicho Olivier Chanrion, del Instituto Espacial Danés (DTU).
Lo que se ve en los cuatro vídeos y 160 imágenes que tomó Mogensen sobre la India, Tailandia, Costa Rica y México es que la actividad eléctrica en la zona superior de las tormentas es mayor de lo que se suponía. Los relámpagos en las capas superiores son continuos y salen hacia arriba espectaculares chorros azules que alcanzan los 40 kilómetros de altura mientras se producen extraños destellos también azulados.
Muy por encima de las tormentas tienen lugar los duendes, destellos verticales agrupados, y los halos llamados elfos, todos ellos rojizos. Es especialmente informativo el vídeo de una gran tormenta sobre la India en la que se captan por primera vez desde el espacio chorros azules y duendes rojos, y también los mencionados destellos azulados de varios kilómetros de diámetro y una duración de pocos segundos que no se habían observado nunca hasta ahora.
“Se ha investigado poco sobre los niveles superiores de la atmósfera terrestre”, señaló en San Francisco Torsten Neubert, de la Universidad Técnica de Dinamarca. “Estas observaciones son las primeras de su tipo”, añadió. Se suelen utilizar aviones y también globos de observación meteorológica, que alcanzan los 18 kilómetros de altura (un avión comercial vuela a unos 10 kilómetros de altura), por debajo de la mayoría de los fenómenos a estudiar, que pueden estar hasta a 90 kilómetros de altura. Los satélites que pueden tomar imágenes suelen orbitar a mucha mayor altura que las tormentas o no están disponibles para estudios científicos.
Para conseguir las imágenes, se tuvieron que combinar las predicciones meteorológicas desde la Tierra con el camino que seguía la estación en el espacio e identificar las tormentas que podría observar y fotografiar Mogensen durante su misión de 10 días. El astronauta de ESA recibió instrucciones sobre cómo tomar las imágenes, ya que muchos de los destellos apenas duran unos milisegundos.
Después de este experimento preliminar con éxito, los investigadores esperan que el proyecto Thor se desarrolle durante los dos próximos años para observar desde la estación espacial, entre otros aspectos, las emisiones de rayos X y rayos gamma de las tormentas, cuyo origen no se conoce bien.

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