viernes, 3 de noviembre de 2017

Piden 18 años de cárcel por matar a una bailarina y quemar su cuerpo en una valija

Un fiscal pidió hoy que sean condenados a 18 años de prisión dos hombres acusados de matar a puñaladas a la bailarina de tango María Cecilia "Taty" Caviglia, cuyo cuerpo fue luego abandonado adentro de una valija incendiada en la ruta 2, en la localidad bonaerense de Dolores.
Al alegar ante el Tribunal Oral Criminal N° 10 porteño, el fiscal de juicio Carlos Giménez Bauer solicitó para Joel Maximiliano Baez y Víctor Ezequiel Blanco esa pena por considerarlos coautores de "homicidio simple en concurso real con hurto".
En tanto, las defensas oficiales de los acusados aceptaron las culpabilidades de sus asistidos, aunque solicitaron la mínima pena por ese delito, teniendo en cuenta como atenuante que confesaron el crimen durante el debate.
Tras los alegatos, los jueces Silvia Estela Mora, Alejandro Noceti y Alejandro Martín Becerra pasaron a un cuarto intermedio hasta el jueves próximo, cuando les permitirá a los acusados decir sus últimas palabras y luego darán a conocer su veredicto.
Caviglia era dueña de "La Casa de Tati", un hostel ubicado en avenida Independencia 1636 de San Cristóbal, que también funcionaba como salón de baile de tango.
Blanco trabajó allí durante 10 años, mientras que su cómplice se había integrado hacía poco tiempo al staff, como encargado de las tareas de mantenimiento. Fue el mismo Blanco, según contó luego, quien lo recomendó.
María Cecilia fue vista por última vez la noche del 25 de agosto del año pasado. Al día siguiente, una amiga hizo la denuncia ante la Policía. Contó que estaba preocupada porque la víctima se había ausentado, igual que su empleado Blanco, y no se conectaba al WhatsApp.
Ese mismo 26 de agosto, pero por la madrugada, el cadáver calcinado de una mujer fue hallado dentro de una valija prendida fuego junto a un árbol ubicado en el kilómetro 222 de la ruta 2, a la altura de Dolores.
La autopsia determinó que la mujer había sido asesinada a puñaladas. Cuatro días más tarde se pudo confirmar con un cotejo de huellas dactilares que se trataba de Caviglia.
Según la investigación, el crimen fue cometido durante un robo. Tras asesinar a la víctima y abandonar el cuerpo, Blanco y Báez se fugaron a Bolivia, vía el paso jujeño Villazón–La Quiaca. El primero regresó al país el 27 de agosto y el 2 de septiembre se presentó ante la Justicia para denunciar que se había cometido un homicidio en el hostel en el que él trabajaba.
Finalmente, el 20 de septiembre Blanco se entregó en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes, mientras que Báez fue detenido cuatro días después cuando llegó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en un vuelo proveniente de Bolivia.

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