sábado, 18 de noviembre de 2017

Mató al dueño de la casa que alquilaba y quiso vender la propiedad

Estaban a punto de cerrar la venta de un valioso terreno en San Isidro. Cuando se preparaba para firmar el boleto, el comprador detectó actitudes extrañas del vendedor. Antes de avanzar con la operación, decidió googlear el nombre de Hernán Rodolfo Stolzenwald para comprobar quién era. Dio con su padre, Rodolfo Raúl, quien le dijo que no sabía que la propiedad estuviera en venta y que la descripción del hombre con el que había tratado no coincidía con la de su hijo, sino con la del inquilino de la casa.
Hasta ese momento nadie había sospechado que detrás de la venta había un plan macabro: Stolzenwald había sido asesinado por Juan Pablo Barbaria, que le alquilaba una de las dos casas que tenía el terreno. Tras el crimen, le cortó las falanges, se deshizo del cuerpo y se quedó con los documentos de la víctima. Luego, intentó vender la propiedad en 90 mil dólares, 40 mil menos de lo que estaba valuada.
Barbaria fue detenido dos años después del homicidio. Hoy el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de San Isidro lo condenó a prisión perpetua. Los jueces consideraron demostradas todas las pruebas reunidas por la fiscalía que investigó el caso, a cargo del Gastón Garbus, y coincidieron con los alegatos del fiscal de juicio Sergio Szyldergemejn.
El cuerpo de Stolzenwald, de profesión técnico electromecánico, fue hallado el 15 de agosto de 2013 dentro de una bolsa mortuoria, en la calle El Cano al 1050, a unas diez cuadras de su casa.
Sin embargo, su identificación no fue inmediata. Los peritos de la Policía Científica lo encontraron con las manos en los bolsillos y una bolsa de nylon blanca en la cabeza. Cuando quisieron ver sus huellas digitales para identificarlo, descubrieron que no tenía las falanges.
Tras una denuncia en la comisaría 4° de San Isidro, el fiscal Garbus asoció ese caso con el del hombre que había aparecido asesinado unos días antes y que aún no había sido identificado. El misterio se resolvió cuando el padre de Stolzenwald reconoció el cadáver en la morgue. Cuando ordenaron detenerlo, el inquilino ya se había escapado.
Barbaria estuvo dos años prófugo y cayó en julio de 2015, en un hipermercado del porteño de Colegiales, cuando se encontró con una hija.
La causa tuvo como testigo clave a la persona que se había interesado en comprar la casa de la víctima. Durante el juicio, el condenado volvió a amenazar a ese testigo: “A vos te voy a agarrar del cogote”, le advirtió. Por eso sumó una nueva causa por amenazas.

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